Tengo el blog un poco abandonado, es cierto, pero es que estoy inmersa en un proyecto que espero que vea la luz en breve y la verdad me consume casi todo el tiempo libre que tengo, lo que tampoco es mucho.
Bueno, vamos con la receta que es lo importante. ;)
Este plato queda muy bien tanto para una celebración como para sorprender un día cualquiera a alguien. Sólo deciros, que yo la merluza la prefiero congelada, ya sé que no es lo mismo, pero le he cogido pánico al anisakis, aunque yo soy un poco hipocondríaca, así que...
Ingredientes:
- Filetes de merluza (en mi caso eran colas de merluza congeladas)
- Maizena
- Huevos
- 2 cebollas pequeñas
- 1 ramillete de perejil
- 1 pizca de nuez moscada
- Sal
- 2 dientes de ajo
- 3 naranjas grandes y jugosas
- 1 pizca de azúcar
- 2 vasos de vino blanco
Para el puré:
- 1 kg de patatas
- Agua
- Sal
- Aceite
- 1 nuez de mantequilla
- Leche entera
La receta en sí es tremendamente fácil de hacer, lo primero que hay que hacer es poner las patatas a cocer con abundante agua, sal y un chorrito de aceite.
Nos ponemos con la merluza, cortamos los filetes en trozos más manejables (podéis dejarlos enteros si queréis, pero necesitaréis una cazuela enorme), los salamos y los rebozamos en maizena y huevo, freímos hasta que se quede el rebozado esté dorado. Y reservamos.
Bien, vamos con la crema, picamos muy finita la cebolla y el ajo, y reservamos, pelamos las naranjas quitándoles todo lo blanco posible (amarga) y las troceamos.
En la cazuela ponemos a pochar el ajo y la cebolla y cuando ésta esté transparente, bajamos el fuego al mínimo. Añadimos el vino y las naranjas, una pizca de sal, una pizca de azúcar y la nuez moscada, le añadimos un poco de perejil, dejamos cocer 10-15 minutos, lo justo para que se evapore el alcohol, rectificamos la sal. Una vez pasado el tiempo, pasamos todo por la batidora hasta que quede una crema.
Lo volvemos a poner a cocer en la misma cazuela, esta vez con los trozos de merluza, otros 10 minutos.
Para hacer el puré, es más sencillo aún. Una vez cocidas las patatas, las escurrimos y las ponemos en un bol grande, las picamos con un tenedor corregimos la sal, le añadimos la mantequilla y poco a poco vamos echando la leche a cucharadas soperas hasta que las patatas se deshagan del todo y quede con la textura que más os guste.
Et voilà! la verdad es que es un plato muy resultón, con buena presencia y está delicioso. A mis hijos les encantó.

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